¿Habrá público en el US Open y en Roland Garros?

En una semana, la ATP dará a conocer los detalles de su vuelta a la actividad, en una reunión que mantendrá con los jugadores por Zoom. En dicha videoconferencia se conocerá si habrá “gira americana” antes de la disputa del US Open, esto es, si se disputarán los torneos de Washington, Toronto, Cincinnati y Winston-Salem.

La caída de los torneos norteamericanos facilitaría la planificación de los de la “temporada de tierra batida”, como Madrid o Roma, previos a la celebración de la edición de este año de Roland Garros, que tendrá lugar en septiembre. La Federación Francesa de Tenis ya ha confirmado las fechas de su Grand Slam, así como su intención de que no sea a puerta cerrada. La decisión sobre este último aspecto será del gobierno francés.

Por su parte, el US Open se jugará del 24 de agosto al 13 de septiembre en las míticas pistas de Flushing Meadows, en New York. Las medidas de seguridad serán extremas, ya que la ciudad de los rascacielos es la población estadounidense que más ha sufrido los efectos de la pandemia. Si la situación mejora, los jugadores llegarían a NY en vuelos chárter fletados para ellos. Antes de embarcar se harían la prueba del Covid-19. Y a su llegada, serían concentrados en un mismo hotel de Manhattan. Los partidos serán probablemente a 3 sets y probablemente sin público. De cualquier forma, los detalles del torneo se conocerán en la segunda quincena de junio y aún no se descarta la posibilidad de que el Abierto de EE. UU. juegue en otro lugar, como Orlando o Indian Wells. La evolución de la pandemia marcará el futuro del US Open 2020.

La situación de Wimbledon es completamente diferente. Con motivo de la extensión de la pandemia por Gran Bretaña, los organizadores decidieron cancelarlo con cierta calma, ya que tienen un seguro que minimiza los efectos económicos de su anulación. Hace 17 años, tras el brote mundial del SARS en 2002, el Subcomité de Riesgos y Finanzas del All England Club decidió incluir en su seguro una cláusula contra enfermedades infecciosas, que estipulaba la percepción de una determinada cantidad si llegaba a hacerse realidad una suspensión por culpa de una pandemia. El coste de esta cláusula fue de 2 millones de dólares anuales y le aseguraba a la organización unos 114 millones por una cancelación del evento. El cobro del seguro permitirá al All England Club cubrir los gastos de la devolución de las entradas y los derechos de transmisión. El previsor seguro de la organización también recoge otros escenarios como ataques terroristas o la muerte de la reina Isabel II.

Aún quedan muchas cuestiones por resolver antes del reinicio oficial de la actividad en el mundo del tenis. Los jugadores no son partidarios de jugar torneos sin público, pero la seguridad es la que manda. Si los torneos se juegan a puerta cerrada, los tenistas habrán de aceptarlo. Los organizadores tratarán de meter en las gradas de sus canchas al mayor número posible de espectadores, pero siempre priorizando la seguridad de cuantos estén en las pistas (jugadores, árbitros, jueces de línea, recogepelotas y personal de organización).

De momento, ya hay actividad no oficial. Se están organizando torneos de exhibición, en los que las medidas de seguridad son las grandes protagonistas.

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