Messi no es O Rei: la corona es de Pelé

En epígrafes anteriores hemos podido comprobar que Messi supera las comparaciones con Cristiano Ronaldo y con Maradona. Hasta la irrupción de Diego, había prácticamente consenso: la mayor parte de los aficionados y de los medios especializados creían que Edson Arantes do Nascimento “Pelé” había sido el mejor futbolista de la historia. Solo los fans a ultranza del Real Madrid eran capaces de defender que Alfredo Di Stéfano había sido mejor que el astro brasileño.

En la actualidad, la lejanía en el tiempo parece haber colocado a Pelé en un segundo plano cuando se debate sobre este tema. Los focos apuntan generalmente a Messi y le comparan con su eterno rival CR7 o con el profeta en su tierra Maradona. Pero ¿no se os ha ocurrido nunca comparar a Messi con Pelé?

Edson Arantes do Nascimento nació en Três Corações (Estado de Minas Gerais, Brasil) el 23 de octubre de 1940. Sus primeros pinitos en el fútbol los realizó, de niño, en un barrio de la ciudad de Baurú. Con apenas 9 años, el pequeño “Dico” (que así le llamaban entonces en su familia) formó un equipo de amigos al que llamaron Ameriquinha. Tras asombrar en las calles, el pequeño Edson entró en las divisiones inferiores del Baquinho, el club en el que jugaba su padre, “Dondinho”. Allí se ganó el apelativo de Pelé porque solía jugar descalzo, “a pie pelado”. El entrenador Waldemar de Brito lo ayudó a mejorar su juego y convenció a su madre, quien no veía al fútbol como una profesión, para que Pelé abandonara su empleo en una fábrica de zapatos, en el que cobraba un sueldo de 2 dólares al día, para irse a jugar al Santos de São Paulo en 1955.

Ya en el Santos, Pelé jugó algún tiempo en las categorías inferiores. Pese a sus exhibiciones, los técnicos le pidieron que mejorase su ganase peso y capacidad aeróbica. Por fin, debutó en partido oficial el 7 de septiembre de 1956 ante el Cubatao, sin haber cumplido los 16 años. Pelé marcó un gol y deslumbró a una afición, que pronto se acostumbraría a los éxitos. El Santos de aquel flacucho ganó el Torneo Paulista de 1956 (con Pelé como máximo goleador de su equipo) y el Torneo Río-Sao Paulo de 1957. Su fama creció notablemente cuando destapó el tarro de las esencias en un torneo internacional que el Santos jugó en el Estado Maracaná de Rio de Janeiro, ante otros equipos brasileños y algunos europeos. Pelé “se puso las botas” y le marcó 3 goles al Os Belenenses, y 1 al Dinamo de Yugoslavia, al Flamengo y al Sao Paulo.

Estas grandes actuaciones convencieron al seleccionador de Brasil, Vicente Feola, quien le dio la oportunidad de debutar con la Canarinha el 7 de julio de 1957, en un partido frente a Argentina, en Maracaná. Brasil perdió 1-2, pero Pelé anotó el tanto de la Verdeamarelha.

Feola decidió llevarse a Pelé al Mundial de Suecia 1958. Edson llegó lesionado al campeonato y se perdió los dos primeros partidos de la fase de grupos. No obstante, en el tercero, ante la URSS de Lev Yashin, Pelé tuvo una actuación magistral y la Canarinha sumó su tercera victoria en esta fase inicial. En los cuartos de final, la Verdeamarelha se enfrentó a Gales, a la que derrotó por 1-0, con un golazo de Pelé. En las semifinales, Edson se salió, literalmente. Brasil doblegó a la Francia de Fontaine y Kopa por 5-2, con un hat-trick de Pelé. En la final, Brasil se enfrentó a los locales, la selección de Suecia. La Canarinha se impuso por un contundente 5-2, con doblete de Pelé. Brasil ganó así su primer título en un Mundial.

Pelé volvió al Santos y se marcó una temporada sensacional en 1958, en la que anotó 58 goles en 38 partidos. Su equipo ganó el Torneo Paulista. En 1959, el Santos fue segundo, tras el Palmeiras, aunque ganó el Torneo Rio-Sau Paulo. En los años siguientes, Pelé y el Santos demostraron su superioridad, ganando el Paulista en 1960, 1961 y 1962 (y siendo el máximo goleador en las 3 ediciones).

En 1962, Pelé jugó su segundo Mundial en Chile. La Canarinha comenzó la fase de grupos ganando a México por 2-0, con un gol de “O Rei”. En el segundo partido, ante Checoslovaquia, Pelé tuvo una lesión en una ingle y ya no pudo jugar ningún partido más de esta competición. Brasil, sin Pelé, acabó ganando el Mundial, haciendo gala de una gran superioridad.

Recuperado de su lesión, Pelé llevó al Santos a ganar la Copa Libertadores ante Peñarol. Esta victoria le dio derecho para jugar la Copa Intercontinental ante el Benfica de Eusebio. El Santos ganó en la ida (jugada en Maracaná) por 3-2 (con doblete de Pelé) y también en la vuelta, en Lisboa, por 5-2 (con poker de goles de O Rei).

Pelé ya no era una promesa incipiente del fútbol, sino el rival a batir, por lo que empezó a sufrir marcajes individuales, en los que sus defensores no escatimaban el uso de la fuerza para intentar detenerle. La primera vez que sufrió uno de estos marcajes fue en la final de la Libertadores de 1963, ante el Boca Juniors, en La Bombonera. Los argentinos quisieron frenar a Pelé a base de patadas y agarrones, pero no pudieron. El Santos ganó por 1-2; Pelé anotó el gol definitivo y consiguió su segundo título en la máxima competición americana de clubes. Tras este éxito, llegó otro, ya que el Santos le ganó la Intercontinental al Milan.

En 1964 llegó al Santos el técnico Julio Mazzei, dando comienzo a la era dorada del Santos, que siguió ganando competiciones nacionales.

En 1966, Pelé jugó su tercer Mundial, en Inglaterra. La Confederación brasileña de fútbol organizó una desastrosa fase de preparación de cara al campeonato. Brasil comenzó la fase de grupos ganando 2-0 a Bulgaria, con un gol de Pelé. O Rei sufrió un durísimo marcaje del defensa Zhechev, lo que le impidió jugar el segundo partido, ante Hungría. Brasil perdió 3-1. El tercer partido enfrentó a la Canarinha con la Portugal de Eusebio. Pelé volvió a sufrir un marcaje violento y no pudo terminar el encuentro. La Verdeamarelha cayó por 3-1 y quedó fuera del Mundial en primera ronda. Inglaterra acabaría ganando la competición.

La desilusión llevó a Pelé a renunciar a la selección. Se centró en el Santos y allí volvió a conseguir numerosos triunfos (las Paulistas de 1967, 1968 y 1969, y la Copa de Plata de 1968). En 1969, O Rei, que estaba en la cima de su popularidad, regresó a la selección para preparar su cuarta participación en un Mundial, el de México 1970. Brasil comenzó la fase de grupos jugando contra Checoslovaquia, que es recordado por la vaselina que intentó Pelé desde el centro del campo. La Verdeamarelha ganó por 4-1 (con un gol de Pelé). Brasil ganó después a la vigente campeona del mundo, Inglaterra por 1-0 (con asistencia de Pelé para Jairzinho). Y la Canarinha cerró la fase de grupos con una nueva victoria ante Rumanía (3-2, con dos goles de O Rei). En los cuartos de final, Brasil se deshizo de la Perú de Cubillas, Sotil y Chumpitaz, venciendo por 4-2. En las semifinales, la Canarinha se enfrentó a Uruguay, derrotándola por 3-1. Y en la final, disputada en el Estadio Azteca, Brasil derrotó a Italia por 4-1 (1 de Pelé), logrando su tercer Mundial y llevándose la Copa Jues Rimet.

Tras conseguir este gran éxito; Pelé volvió al Santos, donde empezó a planear su despedida de fútbol profesional. En 1971 jugó su último partido con la Canarinha ante Yugoslavia. Pelé siguió jugando en el Santos, con el que realizó giras por todo el mundo. En 1974, rechazó volver a la Verdeamarelha para jugar el Mundial de Alemania y decidió retirarse del fútbol.

Pelé empezó una nueva vida, pero tuvo problemas con los negocios y estuvo a punto de arruinarse. Para evitarlo tuvo que volver a ponerse las botas. Le llovieron las ofertas. El Real Madrid entró en la puja, pero a mediados de 1975 (con 35 años), Pelé decidió irse a New York para jugar en el Cosmos. La temporada fue decepcionante a nivel de resultados; además, Pelé sufrió una lesión que le impidió jugar bastantes partidos. En 1976, el Cosmos se reforzó. Llegó a la final de la NASL, pero la perdió ante los Tampa Bay Rowdies. 1977 fue la última temporada de Pelé en el equipo neoyorkino; allí ganó por fin la NASL y tras realizar una gira por diversos países de América y Asia, se despidió de nuevo del fútbol profesional el 1 de octubre de 1977, a los 36 años, ante 75.000 espectadores, en un encuentro que disputaron sus dos equipos, el Cosmos y el Santos, y en el que jugó una parte en cada escuadra.

Tras su retirada, Pelé fue nombrado embajador de las Naciones Unidas y de Unicef, y participó en la mítica película Evasión o victoria.

Hecha esta pequeña reseña biográfica, es momento de comparar su palmarés con el de Leo Messi. Empezamos por sus estadísticas de partidos disputados y goles (no contamos con datos oficiales sobre sus asistencias, excepto en sus partidos mundialistas).

Pelé tiene mejores números totales que Messi.

Partidos y goles de Messi y Pelé

También supera al argentino en los valores medios

Promedios de Messi y Pelé

En el apartado de títulos, Messi domina a Pelé cuantitativamente (36 vs 39). No obstante, “O Rei” tiene en su palmarés 3 Mundiales (Suecia 1958, Chile 1962 y México 1970); el argentino no tiene ninguno, ya que perdió la final del Mundial de Brasil 2014.

Títulos de Messi y Pelé

A la vista de todos estos datos, nos inclinamos a pensar que Pelé fue el mejor jugador de fútbol de la historia. Fue más goleador que Leo y quizá mejor asistente; tuvo la misma consistencia y regularidad que el astro argentino; y, lo que es totalmente diferencial: ganó 3 Mundiales. Messi necesita al menos un título mundial para poder pelear de tú a tú con “O Rei”. Con 35 años tendrá en Catar 2022 una nueva oportunidad -quizá la última-.

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